
--Llegó
puntualmente y apenas entró a las canchitas de baby de San
Telmo -Cochabamba al 600- sonrió orgulloso y expresó:
"Este es mi club, acá empecé yo cuando era chiquito".
Jonathan Santana tiene 20 años y juega en la primera de Nueva
Chicago, después de haber pasado por Almagro y San Lorenzo.
Cuando hacía poco había empezado en el club de Mataderos,
vivió un episodio que casi lo deja fuera de juego: se dirigía
al entrenamiento por la autopista 25 de Mayo y, todavía no
sabe por qué, desde otro vehículo le dispararon dos
balazos. Uno de ellos le dio en el cuello. "San Telmo es como
mi familia: quiero mucho al club y acá todos me vieron crecer.
Cuando tuve el accidente sintieron mucho lo que me pasó y estuvieron
a mi lado en todo momento, por eso cuando vengo me siento muy bien
y muy protegido", asegura ahora, ya totalmente recuperado.
Empezó a jugar al fútbol a los siete años y desde
la primera vez que se puso la casaca celeste y azul se enamoró
de esos colores, los colores de su barrio. --Cuando
no
estaba entrenándose igual se quedaba compartiendo las tardes
con sus amigos: "Con toda mi familia nos criamos acá,
incluso ahora mi hermanito vive acá adentro. Mi infancia, mi
adolescencia y mis momentos importantes los viví en este lugar".
Los partidos de baby, las divisiones inferiores, su debut en la primera
del Candombero ... San Telmo es parte de su vida y cada viernes se
junta en el club para comer el asado que ya se hizo costumbre: "Me
encuentro con todos para cenar y juego un rato al fútbol. Tengo
muy lindos recuerdos, por eso vengo siempre".
--Jonathan
se siente como en su casa y, aunque su vida lo llevó a otros
clubes, en cada palabra se nota el cariño que siente por San
Telmo y por todos los que están allí: "por más
que juegue en otras partes y quizá vaya progresando cada vez
más en mi carrera, se que no me voy a olvidar nunca de San
Telmo. Nunca ".
(Nota de Ole del 26 de setiembre de 2002, echa por Natalia Verzico)