En
plena autopista, balean a un joven futbolista de San Lorenzo

El
mediocampista azulgrana había sido cedido en préstamo a Nueva Chicago
el viernes. Su padre lo llevaba a entrenar cuando fueron baleados. No
creen que hayan querido robarles.
Carlos Galván. DE LA REDACCION DE
CLARIN.
En
un confuso episodio, un futbolista de San Lorenzo, actualmente a préstamo
en Nueva Chicago, fue baleado ayer en la Autopista 25 de Mayo. Jonathan
Santana, de 20 años, y su padrastro iban en un auto hacia un polideportivo
en el barrio de
Mataderos
cuando otro
auto se les puso a la par y les dispararon al menos tres veces.
Uno de los balazos hirió al muchacho en el hombro derecho y el cuello.
Ayer, según informaron en el hospital Piñero, se encontraba en grave
estado.
La Policía Federal y las autoridades de la autopista ayer parecían
convencidos únicamente de una cosa: que no se habría tratado de
un intento de robo. Según dijeron, los robos arriba de la autopista
son inusuales porque es prácticamente imposible obligar a un conductor
a detenerse ahí.
El lugar en el que les dispararon, además, está antes de los puestos
de peaje. "Nadie roba antes de las cabinas de peaje porque después
se puede complicar el escape", aseguraron las fuentes consultadas.
Habitualmente, los robos en autopistas se cometen en las salidas,
que es donde los vehículos van más lento.
Los investigadores manejaban ayer sólo dos hipótesis. Una, que se
podría tratar de un incidente de tránsito que pretendió ser
zanjado a tiros. La otra, que fue directamente una "venganza"
contra el jugador o su padrastro, quien es vicepresidente del club
San Telmo.
El padrastro, Víctor Cantero, desmintió ayer a Clarín cualquiera
de estas dos posibilidades. "La verdad es que no hay ninguna razón
para que nos disparasen. Ni mi hijo ni yo sufrimos jamás amenazas.
Y tampoco hay posibilidades de un ataque de la barra brava de Nueva
Chicago porque Jonathan todavía no había debutado en el equipo", dijo
Jonathan "Johnny" Santana y su padrastro habían salido de la casa
en la que viven —queda en Bolivar y Garay, San Telmo— a las 8.30.
El muchacho debía estar a las 9 en el polideportivo de Nueva Chicago,
donde entrenaría y quedaría concentrado para el partido que ese equipo
jugará mañana, en Córdoba, contra Belgrano.
Santana, dijeron amigos de su familia, jugó hasta la semana pasada
en San Lorenzo de Almagro. El viernes pasado, a última hora, fue cedido
a préstamo por el término de dos años a Nueva Chicago (Ver Es un
típico...).
Cuando faltaban cerca de 750 metros para que la autopista 25 de Mayo
se divida en dos —un ramal se transforma en Dellepiane y el otro en
Perito Moreno— un Renault Twingo azul oscuro se puso detrás del Renault
Megane rojo en el que iban el futbolista (estaba sentado en el asiento
del acompañante) y su padrastro. Cantero declaró que manejaba a unos
130 kilómetros por hora y que, como estaba algo fresco, iban con las
ventanillas cerradas.
"El del Twingo me hizo una seña de luces —contó Cantero a Clarín—
para que me corriera, cosa que hice automáticamente". Luego, el otro
auto se le puso a la par. "Recién me dí cuenta de lo que pasaba cuando
escuché los disparos. Ni siquiera sé si me gritaron para ordenarme
que parase", agregó. En total Cantero oyó tres disparos, pero
podrían haber sido más.
Enseguida, el muchacho cayó sobre el hombre: "Me duele, papá", le
dijo. Cantero aceleró en dirección hacia el peaje Dellepiane y los
del Twingo —aparentemente en ese auto iban dos hombres— tomaron por
la autopista Perito Moreno. En Autopistas Urbanas —concesionaria de
esas autopistas— dijeron anoche a Clarín que estaban revisando
las filmaciones de las cámaras del peaje para ver si puede identificar
la patente del Twingo.
Desde las cabinas de peaje, el futbolista fue llevado al hospital
Piñero. Allí, le hicieron una cirugía en la traquea y le curaron el
hombro derecho. La médica Silvina Alage dijo que "las próximas horas
serán decisivas para ver la evolución de las heridas sufridas por
Santana y en base a eso se decidirán los pasos a seguir".
Nota publicada en el Diario Clarín el Lunes 4 de febrero
de 2002
Foto Gentileza de Diario El Sol de Quilmes