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por
Adrián Bevilacqua
marzo de 2005 |
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Los
70 años del "Tate" Deibe ...
y todo por una pelota |
--Tuvimos
el honor de ser invitados a una fiesta sorpresa que le organizó su familia
en ocasión de cumplir sus primeros 70 años de vida. Juan José Deibe,
el "Tate" para muchos, "el Marinero" para otros, vivió una jornada emocionante
el domingo 6 de marzo, un día después del cumpleaños de nuestro San
Telmo. --Cerca de 200 personas entre familiares, vecinos de "su" Valentín Alsina y gente del fútbol asistió y disfrutó de una tarde nutrida de mucho afecto y anécdotas de fútbol por doquier. Deibe es una parte grande de la historia de San Telmo y por eso se ha ganado un espacio en este sitio. --No cualquiera juega 152 partidos con esta camiseta... Quizás los jóvenes no sepan de quien se trata y los que peinan canas lo recuerdan como un símbolo de una época en la que el "Candombero" vencía escollos difíciles para convertirse en un grande del ascenso. --Su historia en San Telmo empezó en 1957, llegado de la mano de otro "grande" como Jaime Sirotta. Desde las inferiores de Boca Juniors y tras un paso por Talleres de Remedios de Escalada, arribó a Telmo para reforzar el equipo campeón de 1956 y así inscribir el nombre de Telmo en Primera "B" por primera vez. --Si bien sus comienzos en el fútbol fueron con la "9" en la espalda, fue con la "6" con la que trascendió. Un mediocampista habilidoso y con garra que manejaba las dos piernas y con visión para el juego, ¿no es poca cosa, no? Entre las miles de anécdotas que tiene en el libro de los recuerdos, no olvida el de sus comienzos: "cuando empecé a entrenar en la Isla, parecía un potrero y me preguntaba ¿qué vine a hacer yo acá? Estaban haciendo las tribunas y la cancha estaba muy descuidada". Me pusieron "Marinero" porque cuando empecé en San Telmo estaba haciendo el Servicio Militar y llegaba apurado a los entrenamientos, y al llegar me gritaban ahí viene el "marinero", y muchos me siguieron llamando así". --Debió pelear un puesto con Félix Otero, otro gran jugador que había logrado el ascenso, pero rápidamente hizo dudar al técnico Carlos Pérez que no tuvo otro remedio que poner a Deibe de titular. Tuvo el amargo sabor de descender con el equipo en 1958 a la "C". Allí tuvo otras alternativas, pero decidió quedarse y pelearla, "porque quería la revancha y salir campeón". --Así fue nomás, en 1961 fue un hombre clave en el equipo y tuvo su gran desquite. "Salir campeón con San Telmo fue una de las grandes alegrías que tuve en mi vida. Dar la vuelta en cancha de Talleres, venir en caravana hasta la vieja sede de la calle Garay y que la gente te muestre todo su reconocimiento es algo inolvidable". --Siempre tuvo una barra propia que lo seguía a todos lados. "Una vez el hijo del Dr. Baletto me estaba puteando desde atrás del alambrado y uno de los muchachos de mi barra lo fajó y me trajo los lentes de recuerdo". "Yo digo que en San Telmo pasé los momentos más lindos de mi vida como futbolista. Conocí a gente muy buena. Imposible no recordar a Alberto Veiras, el mejor dirigente que conocí; las locuras del "loco" Dezorzi y muchos más. Hablar de San Telmo me emociona..." --En 1963 pasó a Nacional de Medellín, donde jugó "en fútbol de nivel" como Deibe describe. En su ausencia muchos socios de San Telmo se juntaron para reunir fondos para que "Tate" regresara al Club, en un hecho poco común en un club de fútbol. No se dio como jugador, pero más tarde sí como técnico... "En inferiores creo haber participado de una verdadera escuela formadora de futbolistas. Muchos de los jugadores que lograron el ascenso a Primera en 1975 estuvieron conmigo de más chicos y esa para mí fue una enorme satisfacción". --En 1990/91 dirigió al primer equipo en la "C" en dupla con en "Nene" Avila, pero desde entonces no tuvo mayor contacto, salvo el sentimental, con la azul y celeste. --El "toco" de anécdotas e historias permanecen vigentes y no entrarían en un libro común. La bondad y sapiencia que entrega en cada palabra es digna de ser escuchada y ojalá que en un tiempo cercano sea bien aprovechado dentro del riñón del club. El fútbol y su familia son su lugar en el mundo. La fiesta de la que tuvimos el placer de ser partícipes sirvió para confirmar algo que presumíamos. Deibe es un amigazo y lo demuestra en cada minuto. Todas las personas que disfrutamos de su fiesta lo sentimos así. |