El busto del Dr. Baletto
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Su figura inmortalizada por Daniela Bertol
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Daniela Bertol, junto a su obra maestra, el "Busto del Dr. Baletto"  (Foto Adrián Bevilacqua)--San Telmo, su barrio, su gente, tienen algo especial, y eso se respira en el aire, recorriendo sus calles, conociendo a los mismos, dando todos aquellos que se sumergieron en su mundo fe de ello.Que próceres o grandes hombres de la humanidad tengan su busto, es algo tan normal que casi nunca nos detenemos en ello, pero que un club de fútbol quiera inmortalizar a uno de sus protagonistas, no es tan común y nadie salvo el Club Atlético San Telmo lo pudo haber echo posible.
--Muy avanzada la década del '80, un grupo de entusiastas "hinchas", que habían compartido parte de su vida, quisieron homenajear a un grande de la historia de San Telmo, este no había inflado redes adversarias, ni tuvo atajadas que lo hicieran sobresalir, era alguien especial, alguien que llevaba a San Telmo bien adentro, el Doctor Osvaldo Baletto, para todos los que lo conocieron no hace falta agregar calificativo alguno, para los que no, el llegar a compartir el tablón con el, hubiese sido como sentir latir el corazón del club. Estos hinchas, no encontraron mejor manera de homenajearlo que queriendo erigir su busto, para que su imagen quede para siempre acuñada en los corazones de todos los hinchas.
--Ese grupo que encabezaba el emblemático Albino Bemposta, tocó el alma de la que sería la encargada de llevar a cabo tal cometido, la joven escultora Daniela Bertol.
--"Como explicar como hice el busto del Dr. Baletto, debo reconocer que no me resulta sencillo, por varias razones, una de ellas es que lo mío no es de explicar con palabras y la otra, que era tan joven...
--Lo que recuerdo que ese encargo tuvo algo de mágico. Hacía poco tiempo que me había recibido de escultora en la Escuela de Arte Prilidiano Pueyrredón y estaba buscando que hacer con mi vida.
--Por esos días, había decidido que me iba a vivir al sur, ya que había conseguido un trabajo de secretaria en una fábrica de ropa, mientras esperaba la fecha de mi viaje para juntar el dinero que necesitaba para los primeros tiempos. Ese trabajo estaba muy alejado del sueño mío de crear y debo confesar que me sentía inútil en esa tarea.
--Entonces recuerdo una imagen como extraída de una película, yo sentada en el sillón del living de mis padres, al lado del teléfono pensando como haría para concretar mi sueño del viaje y en ese momento suena el teléfono. Era el padre de una de mis mejores amigas, Albino Bemposta, al que conocí desde los diez años y que con mucho respeto y sobre todo mucha fe en mi me preguntó, si yo no haría un busto para el club San Telmo de uno de sus mentores. Me habló del homenaje que querían hacerle a esa persona que tanto había querido y tanto había hecho por el club, yo le dije que no estaba segura y el me dijo que lo pensara.
--Estaba excitada ante la propuesta, comencé a llamar a mis profesores para que me alentaran y guiaran. Rosines Monners Sanz, mi profesora de taller de esa época, fue la que más me animó, diciéndome que debía hacerlo y acercándome teléfonos de distintos escultores para que me guiaran, me ofreció su taller para poder trabajar en el y con todo el miedo del mundo acepté el desafío.
Albino me consiguió un álbum de fotos de una fiesta que el club había hecho para el Dr. Baletto, un material fantástico ya que tenía todos los perfiles del homenajeado, permitiéndome reconocerlo para retratarlo.
--Como anécdota tengo que contar que recorrí muchos monumentos buscando como otros escultores representaban a una persona con anteojos, algo que no resultó sencillo, hasta pedí permiso para recorrer el Salón de los Bustos de la Casa Rosada, ya que muchos presidentes usaban anteojos, pero todos ellos estaban retratados sin ellos. También fui a hablar con el cuidador del Museo Sívori ya que me habían dicho que en el sótano había una escultura con anteojos, pero resultaron ser antiparras de bañistas, al no poder conseguir ninguna, lo resolví como pude, y debo decir que luego que entregué la escultura, vi un montón de distintos monumentos y hasta el día de hoy cada vez que veo un busto con anteojos me acuerdo de Baletto.
--Comencé a hacer el busto en el Taller de Rosines y cuando terminé de modelarla en arcilla, le pedí al Albino, si no podía venir a verla para que me dijera si se parecía
--Grande fue mi sorpresa cuando Albino me dijo que vendría con la viuda del Dr. Baletto y mas grande la emoción cuando entraron al taller y su señora se conmovió, me abrazó y dio su aprobación.
--Con el visto bueno de quienes lo conocieron pase la escultura a cemento y le hice la patina para que pareciera bronce viejo.
--Recuerdo haberle entregado la escultura a Albino el 6 de setiembre de 1987. Mi viaje al sur estaba programado para el 13 del mismo mes. La inauguración del busto se realizó el 10 de noviembre del mismo año, cuando yo ya estaba viviendo en Calafate, en mi lugar fueron mis padres, quienes me contaron como había sido y su comentario fue que estaba un hijo del Dr. Osvaldo Baletto que se parecía mucho al busto que yo había realizado..
--Se que esta escultura representa una persona muy querida para el Club San Telmo y para mi fue lo que me permitió realizar un sueño que hoy sigue siendo de gran importancia en mi vida"
--Así de simple, como la vida misma del Club, pero como ella mismo dijo, con ese toque de magia, esa magia representada en cada uno de nosotros que hacemos mantener viva la historia de aquellos que dieron algo mas que su tiempo, dando su vida misma para mantener bien alto las banderas se nuestra institución, no le preguntamos a Daniela Bertol de que club es hincha, pero seguro que a San Telmo lo lleva en su corazón, y nosotros la sentimos como tal.

--Gracias Daniela ...
por Enrique Castagniaro

 

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