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Adrián
se para a uno de los costados del carrito y, a la cuenta de tres, su
rostro y los de sus compañeros cambian las expresiones por gestos de
fuerza y concentración. Cualquiera se asombraría al enterarse de que
este grupo de apenas 10 hombres tiene la ardua tarea de transportar
(a lo largo de 100 metros) los 200 escalones de cemento -de 170 kilos
cada uno- que le darán forma a la rejuvenecida tribuna local de la cancha
de San Telmo. más se sorprendería cualquiera que se acerque por estas
horas a la Isla Maciel, al saber que esos muchachos que ponen algo más
que el hombro bajo la lluvia no cobran por su trabajo. Son hinchas,
simplemente, que deciden aprovechar su tiempo libre para ver más grande
a su querido club. Son hinchas, nada más, que ofrecen su corazón Candombero
convencidos de que están haciendo historia. En marzo del año pasado
nació la idea de cambiarle la cara a la popular local, que hasta entonces
lucía viejos tablones de madera. El primer paso fue financiar la obra
y ahí apareció la primera mano de los hinchas: el que se decidía a colaborar,
ponía 20 pesos para la compra de un escalón. Así, fueron sumando hasta
conseguir los más de 200 escalones para la flamante popular, con una
capacidad para 1.800 personas. De inmediato apareció un grupo de hinchas
(Cristian, Julián, Juan, Fabián, Miguel y Darío) que ofreció su apoyo.
Dirigidos por Adrián Bevilaqua, hombre de prensa del club y fanático
de San Telmo, se pusieron a trabajar. Darío cuenta: "Lo hacemos de corazón,
porque amamos al club y somos del barrio". Ayudados por un precario
carrito, al que bautizaron Troncomóvil, transportan los bloques alrededor
de la cancha hasta llegar a la popular, donde los soldadores hacen el
resto del trabajo. Hace varias semanas que están trabajando y seguramente
tardarán un tiempo más. Pero, como dice Darío, "no importa el esfuerzo.
Estamos acá con gusto y nos sentimos orgullosos, porque cuando esa tribuna
esté terminada, vamos a ser parte de San Telmo.
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