TORNEOS

Francisco ApreaAjedrez
Por Francisco Aprea

--La actividad ajedrecística llevada a cabo en el Club Atlético San Telmo tiene sus orígenes en la década del 60 y su desarrollo podría dividirse en las dos etapas que se describen a continuación:

1992
1991
1990
1989
1988
1987
1986
Período 1967-1975

-- La historia se puso en marcha alrededor de 1967, cuando un grupo de muy buenos jugadores, perteneciente al desaparecido Círculo de Ajedrez "El Peón", trasladó sus conocimientos y bohemia desde el bar que los acogía, sito en Chile y Defensa, hasta las instalaciones de la actual sede de nuestro club, en la calle Perú.
--Desde ese momento y hasta mediados de la década del 70, la actividad, sin descuidar la bohemia que la motorizaba, alcanzó su máximo esplendor. La vieja sala del primer piso de la calle Perú se abría diariamente para recibir a un numeroso grupo de jugadores. --En esa etapa, San Telmo participó activamente tanto en los torneos de Copa AFA como en los de la Federación Metropolitana, en todas sus formas y modalidades: individual o por equipos, de primera o de reserva; pensados, rápidos o semirrápidos; y torneos juveniles o de mayores, en todas sus categorías.
-- Un aspecto que habla de los valores humanos de ese pionero grupo de ajedrecistas y de la amistad y camaradería que reinaba entre ellos, fue la decisión de competir solamente con jugadores formados en el antiguo club "El Peón" o con los que provenían del semillero que se había formado en el Club San Telmo, luego de la citada mudanza geográfica.
-- Esa respetable decisión tal vez haya sido la causa por la cual, mientras no se obtenían logros competitivos, se ganaron en varias oportunidades premios por asistencia perfecta, una rareza en este ambiente, que habla a las claras que el objetivo principal estaba dado por el respeto de la amistad por sobre las metas competitivas.
-- De aquel grupo de bohemios podemos recordar a Juan Topalián, el "Pedrito Coronel" de las competencias ajedrecísticas, por años nuestro máximo representante; el "Loco" González, Borzoni, Rodríguez Bizmark, Pizzati, Miguel A. González, Fernández Pol, H. Mantovano, A. Grishkan (Arbitro Internacional), Zalman Kleinstein (Maestro húngaro); Lottini, López Alfonsino, Pedrazzani, "el Abuelo" Kirby, los hermanos Conlazo y al que, más tarde, se le sumaron el que les escribe y el paraguayo Zenón Franco (Maestro Internacional, actualmente radicado en Andorra), en ese entonces juveniles provenientes del Club Boca Juniors, que como excepción habían sido aceptados en las filas de nuestro Club.
-- En esos años de intensa actividad sería injusto no recordar " las clásicas reuniones que, a modo de "tercer tiempo", se armaban en la otrora famosa "Campana", en México y Paseo Colón, para dar espacio a la reflexión despojada de emociones, el análisis crítico, la charla de placer o hasta la confesión de algún problema personal y/o sentimental.
-- Tampoco podría pasarse por alto el simpático recuerdo que nos dejó el Maestro Jacobo Bolbochan, quien a pesar de vivir de las clases de ajedrez que impartía, ejerció la docencia en nuestro club sin cobrarle honorario alguno, con la única condición de compartir con nuestro grupo un café, un cognac y, hacia la medianoche, una cena en la ya mencionada Campana.
-- Y mucho menos olvidar las frecuentes visitas que realizaban a la sala de ajedrez el arquero Luraschi y "el polaco" Czentoricky, recordados jugadores de fútbol del Club que, recién llegados de Rosario y alojados en la sede, pasaban parte de su tiempo libre jugando ajedrez.
-- Luego de este ciclo, y hasta 1986, la práctica de ajedrez sólo registró intervenciones fugaces, aisladas, de la mano de algún intento individual o de la realización de alguna simultánea de ajedrez pero que no generaron la continuidad que esta actividad requiere en un club.
-- En este contexto, la escasa mención que se hace de este período obedece a la imposibilidad de contar con registros estadísticos y/o información sobre tanto la actividad interna como de la externa desarrollada entre 1975 y 1986.

Período 1986-1992


-- En 1986 se inició el ciclo más exitoso en lo que se refiere a logros deportivos que registra la historia de este juego en nuestra institución.
-- Sin el bagaje teórico ni la cantidad de jugadores de la etapa anterior, un grupo de jugadores, no menos bohemio o romántico que el anterior, que cotidianamente se reunía a practicar el juego en la Plaza Dorrego, fue inscripto por el que les escribe para participar en los torneos de Ajedrez de la Copa AFA.
-- El espíritu amateur de esta propuesta alcanzó para que en los dos primeros años de competencia nuestro equipo se ubicara un poco más arriba de mitad de tabla, pero no lejos de aquellos clubes conformados por jugadores rentados. Y como de todas las experiencias se puede obtener algún rédito, este reingreso de San Telmo a las competencias ajedrecísticas dejó la obtención de los Torneos Rápidos "Copa AFA" de 1986 y 1987, y sirvió "para ver de qué se trataba" mientras se afianzaba el espíritu colectivo en un juego tan individual.
-- De aquella época de "ajedrez placero" podemos recordar a Luis González (el famoso "Boris"), J. Bieber, R. Vázquez, D. Zapico, A. Lagreca y M. Luna, los que se sumaron a J. Topalián, R. López Alfonsino y quien les escribe, que ya habían representado a la institución con anterioridad.
-- En 1988, en un intento por "levantar" la apuesta competitiva, aquel equipo de aficionados se reforzó con jugadores con mayor nivel competitivo proveniente del Banco Central de la República Argentina. Sin descuidar los aspectos humanos, los beneficios deportivos de la fusión no se hicieron esperar. Se alcanzó un honroso segundo puesto en el Torneo Mayor de Copa AFA de 1988 y fue tercero en el Mayor de 1989.
-- En este último año San Telmo juega por primera vez y gana el torneo de Reserva, y obtiene el tercer puesto en el Torneo Rápido que clausuró la actividad anual de esa Asociación. Como el motor ya se había encendido, las aspiraciones individuales comenzaron a motivar al grupo para tratar de ir siempre un poquito más allá de la clásica recomendación de "lo importante es competir".
-- A casi a nadie le interesaba que algunos clubes usaran su ventaja económica para formar equipos cuasi profesionales. Por el contrario, servía como un incentivo. Se les quería ganar sin tapujos, con dientes apretados.
-- De esta forma, un año más tarde, se alcanzó la cima de estas competencias por equipos: se logró el Torneo Mayor "Copa AFA 1990" y se obtuvieron sendos 2º puestos en los Torneo de Reserva y el Rápido de la clausura de las actividades de 1990.
-- En 1991 no decayó el nivel de juego de nuestro equipo, lo cual le permitió coronarse Campeón en los torneos Mayor y de Reserva de ese mismo año, como digno broche de una gran ciclo.
-- En la nueva experiencia desarrollada entre 1988 y 1992, entre los que se integraron a nuestro equipo podemos recordar a S. Negri, otrora subcampeón panamericano juvenil, G. Giaccio, campeón juvenil argentino de 1990, y C. Minzer (los dos últimos continuaron su carrera ajedrecista en España), D. Menéndez, F. Bonsignore, J. Chiappe, M. Rodríguez Landa, E. Vergagni, E. Panizo, E. Baker, P. Espada, J. Niegovich y Puenzo.
-- La química había producido los efectos esperados. El espíritu aficionado se había corregido y enriquecido con los conocimientos teóricos sobre la práctica del juego que aportaron los jugadores federados incorporados.
-- La calle y la universidad intercambiaron sus emociones y vivencias. Y como resultado de esa química quedó un maravilloso grupo que compartió algo más que una competencia. Un aspecto que expresa cabalmente esta afirmación es que en los cinco años que duró esta experiencia ninguno de los jugadores incorporados a nuestro equipos solicitó y/o recibió compensación alguna por representar a una institución que casi no conocían y muchas veces rechazando alguna oferta económica (los famosos "viáticos") para cambiar de colores.
-- Para amalgamar la amistad generada entre ambos grupos, se inició el ritual de organizar, a modo de "tercer tiempo", asados y picados de fútbol, hábito que se mantuvo más allá de 1992, año en que se interrumpió este brillante ciclo competitivo.

Francisco P. Aprea
(Socio Activo Nº 127)

-- En los siete años que estuve al frente del equipo de ajedrez, conté con la desinteresada colaboración de A. Giaccio (padre), quien sin tener ningún vínculo o atadura sentimental con nuestra institución se esforzó para permitirme jugar sin tener que desviar mi atención para ocuparme de los aspectos organizativos y administrativos propios de la actividad.
-- También recuerdo gratamente el apoyo moral y a veces material que brindaron los ocasionales directivos A. López, R. Fernández, B. Espiño, B. Casas, C. Fernández Blanco, O. Vázquez, M. Goldzen, para facilitar el apoyo logístico cuando se jugaba de local o para financiar algún gasto de traslado cuando había que viajar a Chascomús, Zárate, La Plata, Berisso, etc.
-- Finalmente, mi recuerdo no puede disimular la satisfacción que sentí en cada uno de los éxitos alcanzados con el ajedrez y con la importante difusión periodística que habían logrado. Me ayudaron a sobrellevar en parte la serie de frustraciones que como hincha y fiel seguidor de San Telmo viví en la segunda mitad de la década del 80 con la principal actividad de nuestro club: el fútbol.
-- Por ese entonces, San Telmo competía en el Torneo de Primera C y había perdido la posibilidad de competir en la Primera B Metropolitana, recientemente creada.
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